Vinos Canarios y D.O.

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Los primeros viñedos llegados a la isla, allá por el siglo XVI, trajeron de su lugar de origen una riqueza varietal de viñas difícil de igualar. La naturaleza volcánica de los suelos y la perfecta adaptación de las cepas a los numerosos microclimas de la isla han convertido a Tenerife en una reserva vitivinícola de excepción.

A esto hay que unir el hecho de que sea parte importante del patrimonio cultural isleño, arraigado de forma  popular, con alta expansión del conocimiento y práctica de las tradiciones enológicas, dando lugar a una exquisita diversidad de vinos de gran calidad.

Esta singular pluralidad que caracteriza los vinos de Tenerife, se encuentra garantizada en la actualidad por la protección de las cinco Denominaciones de Origen que existen en la isla: Abona, Tacoronte-Acentejo, Valle de Güimar, Valle de La Orotava e Ycoden-Daute-Isora, que certifican la procedencia y calidad de los caldos elaborados en la isla, lo que se ha visto reflejado en la obtención de múltiples reconocimientos y premios, tanto a nivel nacional como internacional.

Estas Denominaciones de Origen son gestionadas y reguladas por sus respectivos Consejos Reguladores, encargados de velar por el control y garantía de las producciones de uva y vino de la isla:

Abona: esta Denominación de Origen comprende los municipios de Adeje, Arona, Vilaflor, San Miguel de Abona, Granadilla, Arico y Fasnia, en el sur de la isla. Los viñedos de esta comarca se dividen en una zona media dominada por los jables (arena volcánica blanca) que confieren al vino una personalidad propia y una zona alta, donde la tierra negra predomina y da a los vinos una fragancia y aroma inigualables. La constante influencia de los vientos alisios refrescan las temperaturas, lo que conlleva un adelanto considerable de la fecha de la vendimia en las zonas más bajas y unos mostos con excelente contenido en azúcares, acidez y aromas. Las variedades blancas constituyen el 80% de los cultivos de la comarca, con la Listán Blanco como variedad más cultivada. Sólo un 20% corresponde a variedades tintas localizadas en tierras más altas, con más contenido en arcillas.

Tacoronte-Acentejo: La comarca Tacoronte-Acentejo está situada en la vertiente norte de la isla de Tenerife, y representa el 40% de la superficie cultivada en la isla de Tenerife y el 20% de la superficie vitivinícola de Canarias, siendo la zona más densamente cultivada de viñedos en el archipiélago canario. Los viñedos están situados entre los 100 y los 1.000 metros de altitud sobre el nivel del mar y aprovechan bien el sol y el suelo volcánico sobre el que se desarrollan. Las plantaciones se encuentran en bancales, en pronunciadas pendientes orientadas al norte y de cara al mar. Los suelos son de color rojizo, ricos en materia orgánica, con escasa proporción de cal y abundante nitrógeno, fósforo y potasio. Sol, brisa y tierra volcánica junto al mar en un clima diverso, benigno y estable, son los ingredientes naturales y únicos, que conjugan la sorprendente personalidad de nuestros vinos.

Valle de Güimar: La comarca vitivinícola del Valle de Güímar está situada en el sureste de la isla de Tenerife y comprende los municipios de Arafo, Candelaria y Güímar. El viñedo se extiende en esta comarca desde zonas cercanas a la costa hasta cotas muy altas, próximas a los 1.500 metros. Los suelos de origen volcánico y el predominio de los vientos alisios marcan el carácter y la personalidad del vino. Las variedades autorizadas en la Denominación de Origen son las siguientes, ordenadas según su importancia en cuanto a superficie: BLANCAS: Listán blanco. Gual, Malvasía, Moscatel, Vijariego y Verdello TINTAS: Listán negro, Negramoll y Tintilla. 

También están autorizadas pero con muy pequeña presencia: Malvasía tinta, Moscatel negro y Vijariego negro.

Valle de La Orotava: la zona de producción de los vinos amparados por la Denominación de Origen “Valle de La Orotava” está constituida por los terrenos ubicados en los términos municipales de La Orotava, Los Realejos y Puerto de la Cruz. En estos municipios del Norte de la isla de Tenerife, los viñedos se encuentran a una cota de altitud que va desde 250-700 m., sobre el nivel del mar. Los terrenos que ocupa la vid, son frecuentemente, ligeros, permeables, ricos en nutrientes minerales y con pH ligeramente ácido, consecuencia de su origen y naturaleza volcánica. Se producen vinos blancos y tintos aproximadamente en la misma proporción y, en menor cantidad, rosados.

Ycoden-Daute-Isora: abarca la amplia y verde comarca del noroeste de Tenerife, comprendiendo los municipios de San Juan de la Rambla, La Guancha, Icod de los Vinos, Garachico, Los Silos, Buenavista del Norte, El Tanque, Santiago del Teide y Guía de Isora, y representando un elemento de enlace geográfico entre el norte y el sur de la isla. Los viñedos asientan sobre suelos de ceniza y rocas volcánicas en parcelas localizadas desde los 50 a los 1.400 metros de altitud. Disfrutan de un clima que permite el desarrollo de una viticultura de calidad; bañadas por el Océano Atlántico y acariciadas por los Vientos Alisios y una temperatura media de 19ºC. Las parcelas dedicadas al cultivo de la vid son generalmente pequeñas, escarpadas y casi no permiten la mecanización. Las variedades permitidas son veinte, siendo las más extendidas la listán blanco, listán negro y negramoll, con un comportamiento extraordinario dadas las características edafoclimáticas de la comarca.

Mención especial requiere el vino Malvasía, vino dulce de alta calidad que dio prestigio mundial a los caldos canarios a partir de la segunda mitad del siglo XVI. Se trata de un producto selecto, de limitada producción y que es ideal para tomar juntoa queso, foie, postres, como aperitivo o copa de sobremesa.

Fuente. www.TuCanarias.com